Blogdemlo

Un espacio nacido de pura chiripa. Un nombre nacido de carambola. Vamos, como todo en esta vida... "Más vale maestrillo de menos que librillo de más" Rafael Sánchez Ferlosio

Nombre: Iván Olmedo
Lugar: Las Cuencas

Espacio improvisado, personal e intrasferible de Iván Olmedo. Para comentar todo aquello sobre lo que nadie le ha pedido opinión, dar rienda suelta a sus ideas menos afortunadas y tener la oportunidad de hacer pública alguna foto comprometedora si llegara el caso de ser necesario. Todas las opiniones ajenas son bienvenidas.

domingo, junio 24, 2007

Habemus cartel

Ya podemos mostrar el cartel de la AsturCon de este año, nuevamente una magnífica ilustración, de la mano esta vez del enorme Alejandro Terán, que nos llena de satisfacción a todos los implicados en los encuentros y realza su presencia. Si el año pasado el Elogio del Horizonte fue convertido por Juanmi Aguilera en una espectacular nave espacial; este año la Lloca del Rinconín nos recuerda a cierta Estatua que causó grande impresión en uno de los desenlaces apokaklípticos más recordados de la Historia del cine. Tan solo faltaba que, por una desierta playa de San Lorenzo y a lomos de un remolón asturcón, el inefable Charlton Heston (o algún equivalente local, que sin duda lo hay) trotase desesperanzadamente hacia el fin del mundo. Nos faltaría la bella señorita de paquete en la grupa; indispensable. But i digress…

Eso sí, que no se le ocurra a nadie disfrazarse de mono; hará calor y en la espicha de disfraces no estará el horno para bollos…

Por ahora, contemplemos el excelente cartel y frotémonos las manos.

¡Ah! Y… sí…

ENLACE A TODA LA INFORMACIÓN DEL APOKEKLIPSE





Etiquetas:

domingo, junio 10, 2007

Apokeklipse Now Redux


Solo podíamos haber escogido una fecha mejor, pero me temo que el 6 del 6 del 2006 ya se nos ha escapado. Así que el 7 del 7 del 2007 tendrá que ser un digno e idiosincrásico sustituto. Hablo, por supuesto, del Apokeklipse. El mogollón final al que está dedicado este año el tema de la AsturCon y su baile de… su espicha tradicional, quiero decir. Tradicional dentro de las propias asturcones, no por su carácter típico, que se ve “contaminado” por su toque temático y, por supuesto, los disfraces. Porque, sí, hay que disfrazarse; aunque a nadie vamos a obligar, evidentemente. Ya tenemos bastante con obligarnos, algunos de los organizadores, a competir por presentar un buen disfraz que, en definitiva, no opta al premio. Porque hay premios, también; y entregas de premios; y quizás bollos premiaos… Lo sé, un mal chiste y malo de entender.

El Apokeklipse… también llamado Acabóse, Ragnarok, Gotterdamenosequé, etc… uno de esos constantes quebraderos de cabeza para el ser humano, como el IRPF, el Punto G o los fines de semana sin fútbol. El Apokeklipse, aquello que la Humanidad está esperando desde el principio mismo de los tiempos y nunca llega, a pesar de las amenazas variadas y creativas que nos ofrece nuestra civilización. El Apokeklipse al que había que dedicarle un espacio y un tiempo algún día en estos encuentros; y ese momento ha llegado. ¿Obtendremos una respuesta clara a nuestras preguntas el próximo sábado día siete del mes siete del año siete? ¿Hará acto de presencia el séptimo hijo? ¿Bajarán los dioses a la Tierra para poner en su sitio a los dioses de andar por casa? ¿Amanecerá un nuevo día tras el oscuro encuentro que se ha preparado? ¿Tendrán tiempo los premiados de disfrutar de sus trofeos? ¿Qué otras sorpresas nos deparará el fatídico día? Para conocer las respuestas a todas o algunas de estas preguntas, qué mejor que estar presente en el momento culminante del Apokeklipse.

Gijón, escenario de tal evento, es el destino. ¿Llegará por mar el ansiado; ¡huy, perdón!, el esperado Acabóse? ¿Tendrá forma de estrella de siete puntas? ¿Conoceremos por fin al terrible Fandoom, Aquel Que Acabará Con El Fandom De Una Vez Por Todas? ¿Exterminará el frío costero a los invitados sureños o, por el contrario, licuará el calor a los autóctonos? ¿Se acabarán los libros; un rayo zeusítico volatilizará los puestos o el martirizado pulpo emergerá de las calderas hirvientes para arrasar en plan Harryhausen el Molinón y devorar a todos los mimos que encuentre a su paso? ¿Pinchará el Tren Negro en Mieres y sus ocupantes serán descuartizados por los mutantes de la Montaña Central; que no son reevers, pero son de Mieres, al fin y al cabo? Thrilling! Horrifing! Sporting! ¿Dónde está el bueno de Roger Corman cuando se le necesita?

Ya sabes; si aprecias en su justa medida (y nada más) tu vida, necesitas acudir a la Madre de Todas las Espichas. Y no espicharla en el intento.

TODO SOBRE EL APOKEKLIPSE

Etiquetas:

miércoles, junio 06, 2007

Franco, the peacemaker


Balas recién extraídas con mis propias manos de los muros de la antigua cárcel de Oviedo, que será convertida en archivo histórico.
Sin duda, como alguien diría acertadamente: allí hubo mucho meneo.

Etiquetas:

domingo, mayo 27, 2007

El Zocofán (20)


El muy agitador Manuel Valencia, (de la misma Valencia, casualmente) alma y líder del clásico fanzine de culto 2000 Maníacos, llevó durante un tiempo las riendas de una sección en la fenecida y aún más clásica revista El Víbora, llamada Planeta Enfermo. Allí, entre fanzinajes, porno y comentarios de Series B y Z, halló su lugar otro de los intereses del interfecto: las golosinas bizarras con todo tipo de denominaciones monstruosas. Puro Zocofán, vaya. Antes del Zocofán, qué cosas. Para que quede claro que no soy nada original. Y es que las chucherías son un referente constante cuando hablamos del mercadeo alegre y descarado que ameniza esta sección. Desde siempre, los niños adoran a los monstruos, y sus presencias icónicas han sido vil y abundantemente explotadas en el tierno mundo de los caramelos y las gominolas.

Hablando de tierno, para muestra, un botón: estas entrañables y poco atrevidas Momias Tiernas de las que no conservo ninguna muestra palpable más que la típica caja de plástico con la típica etiqueta que todos conocíamos de memoria en el caso de nuestras golosinas favoritas; fueran cuales fueran. Ejemplos hay a patadas. Por ahora, conformémonos con saber que las 280 momias que ocupaban el mega sarcófago traslúcido nunca volverán a la vida para atormentar la existencia de un caballerete inglés o beneficiarse a una rica (en todos los sentidos) heredera con el pretexto de ser la reencarnación de Amenosequé. Según versiones.



Etiquetas:

martes, mayo 15, 2007

Me estoy temiendo lo peor

Lo primero, contemplen ustedes este fastuoso teaser de... ¡tachaaan! Thunder Captain. ¿Qué quién es Thunder Captain? Evidente, ¿no?


Vale, pues ahora es cuando ustedes empiezan a pensar que eso lo peor que me temo tiene que ver directamente con los resultados de la futura (esta vez sí, espero; siento curiosidad) película del Capi. Pues no; como ha quedado claro, servidor no es uno de esos pejigueras que se lanza a despotricar antes de ver resultados. No. Fíjense, por favor, en la última frasecita escrita y redundantemente locutada por una aparatosa y powerfull voz. La graphic novel de Víctor Mora. ¡LA GRAPHIC NOVEL!
Me estoy temiendo lo peor. Y lo peor es que tanto descarriado, gafapasta, fenicio y gilipollas va a acabar consiguiendo que los términos tebeo o cómic pasen a la historia.

-No. Es una BD- dijo él
- Sí, como Norma Duval - dije yo...




Etiquetas:

sábado, mayo 12, 2007

El Zocofán (19)


El Zocofán, por lo que me parece, tiene cuerda para rato. Todo y todos se alían de alguna manera con este humilde cronista para que le sea posible continuar con su labor. El mercadeo no cesa, y la actualidad viene que ni pintada para la causa. Nótese que, para la masa, (y no es un chiste) los únicos superhéroes que parecen existir son ese trío de clásicos que vienen mandando en los media desde nuestro convulso siglo XX, y que se han convertido en muestra de todos los demás: Superman, Batman, y Spiderman. La luz, la oscuridad y… ¿la coña marinera?, ¿el trauma constante? Como todos sabemos de carrerilla, el cine les ha dado otra vuelta de tuerca y su popularidad no parece sino acrecentarse. Más espectáculo, más mercadeo, más pasta… Este año toca turno arácnido, y curiosamente me he encontrado con unos sobrecitos de cartas jugables (pero poco) rotuladas como Spider-Man 2 y que siguen la estela (no, no es un chiste) de aquellos Fantrstic 4 ya comentados anteriormente. Como esto es un círculo vicioso, en cuanto la cinematográfica Familia Marvel llegue de nuevo a nuestras pantallas, no me faltarán ejemplos que traer a la mesa.

Mientras tanto, haré notar que esta sosa colección de estampas spidermanianas utiliza el mismo recurso ya expuesto: copypasteo de imágenes tanto cinéfilas como de los tebeos, pasando por la serie clásica de animación y el spidey-bodrio de los 70. Un todo vale por la cara en el que se intuye escasa emoción jugona y sí muchas ganas de hacerse con unos chapos extra a cuenta de la franquicia que ha puesto al trepamuros en boca de todos.




Etiquetas:

martes, mayo 08, 2007

Cazo 2007: Encuentros Íntimos


Eepa... que nadie se eche las manos a la cabeza...
Como parece que ya se va convirtiendo en costumbre anual, merece la pena reflejar aquí que los Encuentros Íntimos de Cazo se han celebrado este 2007 con más éxito y afluencia que nunca.
Tiro de morro y en vez de escribir un post para el que no tengo tiempo, dejo un enlace al primero de los que lo ilustran perfectamente.

Cazo 2007: La Caída de la Casa Coviella.

Etiquetas:

domingo, mayo 06, 2007

Preguntas porque sí

¿Por qué la revista MAD, en su edición española, ha obtenido un estrepitoso fracaso, pasando con más pena que gloria por nuestros quioscos y/o librerías? ¿Acaso los colaboradores nacionales no estuvieran a la altura de un Martin o un Aragonés?

¿Por qué esa obsesión por dignificar donde no es necesario que ha llevado a que una historia completa del, por otra parte, muy potable tebeo Martin Mystere sea editada y publicitada como novela gráfica? A este paso, hasta lo de Álvarez Rabo van a ser novelas graficas…

¿Por qué los Salones de más alto copete – el de Barcelona, para empezar – siguen erre que erre dando la brasa (aniversarios aparte) con Hergé y sus monigotes? ¿No existen otros autores a los que homenajear? ¿O hay que dirigir al rebaño?

¿Por qué en la película del Motorista Fantasma mola tanto el propio Motorista, pero los villanos son abismalmente patéticos y Nick Cage hace, como siempre, de Nick Cage?

¿Por qué Guillermo del Toro era hasta ahora uno de los nuestros para, faunos, goyas y oscars mediante, convertirse en objeto de alabanza del vulgo que hasta ahora lo había ignorado? En este país el que no corre, vuela…

¿Por qué Tarantino, Quentin; y Rodríguez, Robert, no se están comiendo una rosca con su ultimo y ambicioso trabajo conjunto? ¿Ya no les queremos? ¿O ya no están de moda?

Y hablando de moda… ¿por qué la nueva moda de las seudoilustradoras góticas que se dedican a hacer fotos a sus amiguitos guapos y pasarlas por el fotochop para venderlas como lo que no son? Vicki, la gótica pija, ya tiene sucesora, a la que la editorial interesada le paga sus cuatro hojillas pintarrajeadas y grapadas. A precio de jabugo, eso si.

Y finalmente… ¿por qué llevamos años dándole vueltas a quien es mas fuerte, La Cosa o La Masa, si ya esta clara la cosa?

Etiquetas:

miércoles, abril 25, 2007

Regreso a Efímero

Pues eso, que en el reciente número 110 de Efímero, regreso con un… ¿adivináis? microrrelato, titulado Hambrienta. Me acompañan Daniel Pérez Navarro y Juan Herrera Oteiral; el primero de los cuales, por cierto, es el ganador de la pasada edición del Premio Avalon. Ya puestos, no está de más recordar que el plazo para el envío de cuentos a la presente convocatoria finaliza el 28 de este mes. El que no se haya puesto las pilas lo tiene ya un poco crudo.

Etiquetas:

lunes, abril 23, 2007

El Zocofán (18 bis)


A ver, ¿quién no necesita de vez en cuando una bolsita de gominolas? En un mundo ideal, tan… bla, bla, bla…

Ignoro si a Jim Lee (el GRAN Jim Lee) le gustarán las gominolas – los lápices de colores supongo que sí, dada su profesión – pero desde luego sus excelentes dibujos de Bats están siendo muy utilizados por los mercachifles de variada índole.
Tristemente, las gominolas contenidas en este paquete no han resultado ser precisamente inmortales. No se vayan todavía, aún hay más...

Etiquetas:

domingo, abril 15, 2007

Las sirenas de Titán, de Kurt Vonnegut



Kurt Vonnegut Jr. (Indianápolis, 1922 - New York, 2007) es un autor cuya obra rompe los esquemas de quienes pretendan clasificarla de manera sencilla o fulminante, buscando baratas filiaciones genéricas a las que aferrarse. Si, de hecho, el norteamericano tiene en su haber algunas notables novelas de ciencia ficción, como esta que nos ocupa, hay que reconocerle los méritos del esfuerzo por una carrera literaria temáticamente amplia, iconoclasta y de lo más variada, sólo encorsetada – si así puede decirse – por la personalísima manera de ver la vida del propio autor, que queda evidenciada en toda su obra. Títulos alejados por completo de lo que un aficionado al género buscaría, como las muy ácidas Dios le bendiga, Mr. Rosewater o Cuna de gato; o la tremebunda Madre noche, (sin olvidar su famosa Matadero Cinco) son las vigas que sostienen el entramado creativo de un lúcido y corrosivo (adjetivos a menudo utilizados para referirse a Vonnegut, y aquí, me temo, no seré nada original) ser humano que, como deja entrever con frecuencia, se ha servido de la literatura para exorcizar sus demonios personales y, de paso, mofarse a conciencia de las contradicciones de nuestra especie, cuando no, directamente, de la propia especie.

Centrándonos en Las sirenas de Titán, título que no nos dará ninguna clase de pista clara acerca del rico argumento de la novela, la cosa está como sigue: el señor Winston Niles Rumfoord y su perro Kazak, viajando en la nave espacial privada del primero, han penetrado en el corazón de un infundibulum crono-sinclástico, más allá de Marte. Debido a las extrañas características del mismo, amo y perro se han convertido en un fenómeno ondulatorio tiempo-espacial, en una singularidad que, ineptamente, excusaré explicar aquí y dejo a la interpretación de los lectores de la novela. Por ello, Rumfoord y Kazak existen a todo lo largo y ancho (¿y alto? ¿profundo?) del Universo, tan solo materializándose en determinados lugares durante algunos minutos. Rumfoord puede así conocer tanto el pasado como el presente y el futuro de toda la existencia. Sus apariciones repentinas dentro del recinto de su mansión son esperadas por multitudes que lo tienen por el fenómeno más increíble que se ha producido en la Historia de la Humanidad. Su mujer, Beatrice, harta de todo y de todos, amargada, se encierra en la mansión evitando todo contacto con sus semejantes. Hasta que la irrupción en escena de Malachi Constant, un ricacho despreocupado y vividor tocado por la mano de la fortuna, echa a rodar los engranajes de una aventura ciertamente atípica.

Las sirenas de Titán narra también una invasión marciana de la Tierra, la invasión marciana más desgraciada que puedo recordar, por cierto. Podremos contemplar las danzas de algunas fantásticas naves estelares, descubrir extravagantes especimenes alienígenas que habitan las cuevas de Mercurio, llegar mucho más allá, hacia Titán y sus sirenas... Pero, es importante reseñarlo, en ningún modo nos encontramos una novela de sencillas aventuras espaciales, ni con meras directrices de pulp en estado puro que nos hagan atisbar explosiones, escaramuzas o saltarinas peripecias de una estrella a otra sin más justificación que la de la acción desnuda. La novela de Vonnegut puede calificarse de muchas formas, pero de ningún modo achacársele desnudez creativa. Como en la mayor parte de su producción, la esencia de todo lo narrado se apoya principalmente en los personajes. En gran manera en sus desventuras, sí, pero con mucho mayor calado en unas personalidades fuertemente dibujadas, complejas, con una pizca de excentricidad añadida y a través de las cuales Vonnegut descarga su riqueza de pensamiento. Unos personajes, en suma, perfectamente reconocibles como hijos de su padre literario. Así, el protagonismo recae casi exclusivamente sobre dos caracteres: un Winston Niles Rumfoord manipulador y escéptico que es capaz de contemplar todos los instantes y realidades, actuando entre las capas de ese tiempo que es él mismo (el infundibulum crono-sinclástico, una especie de aleph vonnegutiano, no es más que un recurso para poner en marcha las acciones del personaje); y Malachi Constant, un ser humano básico, elemental, favorecido en la Tierra por la posesión de una fortuna que ha ganado sin ningún esfuerzo, y convertido por Rumfoord en una marioneta de sus caprichos. Rumfoord es de hecho, y fríamente, el hombre más poderoso sobre la faz del planeta, casi ese Dios que se niega insistentemente a autoproclamarse, convirtiéndose en el portavoz de una religión unificadora que realmente ha creado, pero donde prefiere ser mensajero antes que profeta. Rumfoord y Constant, agua y aceite, mesías y mártir (no voluntario, eso está claro) del más sopesado entramado religioso de la Historia. El resto de personajes se arremolina alrededor de los dos hombres: Beatrice, la esposa de Rumfoord, tiene un papel fundamental aunque pasivo en la trama; sus acciones no son determinantes. Otros personajes secundarios dan, simplemente, el contrapunto adecuado a los protagonistas.

Poco más puede decirse sobre el argumento de la novela sin entrar en detalles concretos que no hagan más que despistar al lector. Las sirenas de Titán es una novela de alto octanaje que requiere una lectura atenta por su riqueza de matices y giros inesperados. Como es habitual en Vonnegut, se fundamenta en tres grandes temas que impregnan todo el conjunto: Religión, Política y Ejército. El autor, presente activamente en primera fila de la Segunda Guerra Mundial, utiliza constantemente la imagen de la institución militar en su obra, de manera mordaz y sin concesiones, y no es muy difícil ver en esos negros y lustrosos uniformes del ejército marciano que se apresta a invadir la Tierra una equivalencia con los uniformes de las SS; si bien el escepticismo y la mala leche diluyen toda sensación de recuerdos sombríos. Por otra parte, Política y Religión parecen ir de la mano en el pensamiento del autor, y seguramente con razón. Vonnegut pone al descubierto la sinrazón de las pautas establecidas por la sociedad y, a la vez que a través de sus personajes desnuda los sentidos y sentimientos más patéticos del ser humano, deja demostrado de una manera fabulosa que la Religión es la gran broma pesada que la Humanidad se gasta a sí misma desde el principio de los tiempos.

Todo ello presentado y envuelto en el inigualable estilo de un Kurt Vonnegut cuya marca de fábrica es la ironía soterrada que restalla en ocasiones puntuales con latigazos de sarcasmo dirigido de manera inteligente y directa a estimular el lado más irreverente del cerebro de todo lector.
Como toda la obra de Vonnegut, Las sirenas de Titán es un recordatorio constante de lo complicada que el ser humano ha hecho la vida en este planeta, o cualquier otro que pueda estar a su alcance; de la poca gloria y el escaso oropel que poseen las acciones humanas, aún cuando estas vengan pretendidamente envueltas en la gloria y el oropel. Vonnegut no es un misántropo. Y mucho menos un malhumorado y prejuiciado misántropo. Si acaso, su sutil misantropía está teñida de amargura feliz al contemplar los esfuerzos de sus semejantes por arreglar lo que ya funcionaba estupendamente; por emperrarse en tocar aquello que estaría mucho mejor como ya estaba... sin tocar. Y qué duda cabe que el de Indianápolis ha sabido sacarle todo el jugo posible.
Publicado originalmente en cYbErDaRk.NeT

Etiquetas:

viernes, abril 06, 2007

El Zocofán (18)


A ver, ¿quién no necesita de vez en cuando una cajita de lápices de colores? En un mundo ideal, tan necesarios como nos son ahora el agua caliente, el primer café o las zapatillas de estar por casa, serían los lápices de colores. Que nadie pregunte por qué; la respuesta puede ser aterradora. Tan aterradora como el submundo de Willy Wonka o los rincones más afilados y sobados del universo Disney. Los colores de nuestra realidad se están apagando, y si uno contempla con un mínimo de atención las imágenes de los noticiarios, verá que cada vez más, todo se reduce a gris, negro y rojo. Filosofeos baratos aparte, ahí están los lápices de colores, como toda la vida, para demostrar que otra realidad es posible.
Con todo, en esta sección no basta con ser un simple lapicerito malva. Si eres un lapicerito malva triste y solo, te pudres. Pero si vives dentro de una caja como ésta, adornada ni más ni menos que con un Batman de Jim Lee, se hablará de ti en el Zocofán y tu vida no volverá a ser igual. Por lo pronto, ni siquiera te sacarán de la caja, serás inmortal dentro de tu sarcófago rescatado para la Eternidad y nadie osará profanar tu cuerpo. Algún día, quizás, con suerte, podrás ser expuesto en un museo de curiosidades; o reseñado en un libro que merecerá la pena comprar. Quizás nadie sepa, o se atreva a desvelar, que eres un simple lápiz de color, como otros muchos miles de millones; y que tan solo tuviste la suerte de estar en la caja justa en el momento adecuado. Eso queda para la intrahistoria.
Por obra y gracia del merchandising, tú ya serás inmortal.

Etiquetas:

domingo, abril 01, 2007

Superman ye de Mieres



Pues sí… tien perru, ¿no? Y ahora, yo también. No, no tengo perru, pero sí estoy a un pasu de ser de Mieres. Tampoco es eso exactamente…
Un mes largo sin actualizar el blog. Demasiado incluso para mí. Es la primera vez que me pasa; pero también es la primera vez que me compro un piso. Y si hasta ahora me lamentaba amarga y públicamente de mi atroz escasez de tiempo (incluso le dediqué un post al tema, hay que ver), ahora puede decirse que estoy hasta el cuello. No hay motivos difíciles de entender. Y eso es todo; mejor lo dejamos, no vaya esto a parecerse a un blog de- esos –que- ustedes -saben…
A partir de ahora se intentará que las actualizaciones vuelvan a ser más o menos frecuentes, como de costumbre. Me gustaría escribir sobre la muy jevi 300… pero no tengo tiempo. O sobre esa extraña idea que tienen algunas cadenas de que La Princesa Prometida es una película para chicas… O acerca de por qué comprarse un piso de segunda mano es mucho mejor que comprarse uno nuevo… O incluso…

…pero no tengo tiempo. Ahora mismo no. Tan solo saco la manita por encima del agua para dar señales de vida y que nadie crea que me he ahogado. Y de paso, ofrezco un enlace a algo que me incumbe.
Hasta pronto.

Etiquetas:

miércoles, febrero 28, 2007

Dos más

Es reconfortante llegar a casa una tarde noche cualquiera, después de un día de trabajo duro, andamio arriba y andamio abajo, mojándose y aguantando a algún que otro gilipollas (que sí, que existen, que los hay…) y comprobar que un par de textos mínimos, efímeros, han sido soltados en el inmenso océano de internet y ya nadan a sus anchas, ignorantes de los problemas y los aguantes de aquel que los ha engendrado.

Necronomicón número 14, con dos microrrelatos de quien esto firma, y otras aportaciones de J.J. Arnau y Manuel Torcuato. Desearía que la cadencia del Necro fuese mayor, y que mi propia cadencia viniese a aliviar los padecimientos diarios. Pero, como diría Calamaro: no tengo tiempo, pero no me arrepiento; ser como el viento no es una maldición…

Etiquetas:

domingo, febrero 18, 2007

El Zocofán (17)

El coleccionismo forma parte inseparable de nuestras vidas, para qué engañarnos. Coleccionar puede resultar para algunas personas un mero pasatiempo, una forma de relajarse o, para otras, llegar a convertirse en obsesión, modo de vida o negocio. Grandes coleccionistas, como Ed Gein o Imelda Marcos han dado fe de que los objetos a coleccionar pueden ser de muy variada índole. Pero, sin llegar a esos extremos, no me cabe duda de que casi todos llevamos un coleccionista dentro. Colecciones habituales, ya se sabe: las de sellos, las de monedas, los almanaques de bolsillo, los posavasos, vitolas, pegatinas, etc… También hay que decir que todas ellas quedan como un poco tristes y escasamente originales. Después, obviando a los coleccionistas de cómics (especie aparte) se abre todo un universo de posibilidades: viejos aparatos de radio, cerditos, búhos, etc… fabricados en todo tipo de materiales, bolsas vacías de patatas fritas, latas de cerveza, suspensos en el instituto…
Frikis y coleccionismo, por otra parte, van de la mano. Un friki no se limitará a coleccionar sellos; coleccionará sellos de personajes Marvel. Los posavasos deberán llevar estampas de estrellas del wrestling; las monedas pertenecer a países imaginarios; los almanaques representar lo más granado de los personajes animados Warner; las vitolas adornarse con el careto de Ford Fairlane, detective rocanrolero…Para un coleccionista, ser friki es un plus de excelencia.
Por eso un coleccionista friki apreciará insignificantes objetos como esta serie de Macrotazos Monster, donde la mascota de unos mal llamados aperitivos se transforma en varios populares monstruos cinematográficos. Serie de cinco piezas, tan solo he conseguido estas tres, correspondientes a las versiones de Alien, Freddy Krueger y el Hombre Lobo. Sin duda, objetos zocofán por los cuatro costados. Bien… no, que son redondos. Los habituales ya sabéis a qué me refiero.
Continuará…

Etiquetas: